Muchas canciones tienen un problema: ya no puedes escucharlas sin volver a un lugar concreto.
Suena Song 2 de Blur y, antes de que llegue el primer “woo-hoo”, aparece un menú de FIFA 98. Jerk It Out de Caesars hace lo mismo. También Helicopter de Bloc Party, The Nights de Avicii o cualquiera de esas canciones que, aunque no hayas vuelto a escuchar en años, siguen teniendo el sonido exacto de una tarde jugando al fútbol enfrente de la pantalla.

Visto desde hoy, resulta bastante peculiar que un videojuego de fútbol tuviera tanta influencia sobre lo que escuchaba una generación. Pero EA entendió muy bien el valor de asociar una canción a un universo cultural que ya tiene millones de seguidores.
La primera gran prueba llegó con FIFA 98. EA quería introducir música licenciada en la saga, aunque dentro de la propia compañía existían dudas sobre gastar dinero en algo que, hasta entonces, no parecía necesario para un videojuego de fútbol. Song 2 terminó entrando en el juego y la negociación tuvo incluso un pequeño componente futbolístico: Damon Albarn y Alex James, de Blur, eran aficionados al fútbol y pidieron entradas para la final del Mundial de Francia 98. EA podía conseguirlas. El resto es historia.
A partir de ahí, la banda sonora dejó de ser un complemento. Se convirtió en una pieza más de la identidad de FIFA.
Lo interesante es cómo se construyó esa identidad. EA fue mezclando artistas consolidados con nombres que todavía estaban creciendo, escenas británicas con sonidos latinoamericanos, electrónica con indie, hip-hop con pop. Una especie de A&R accidental escondido dentro de un videojuego.
Y es que había una ventaja que ninguna radio tenía: la repetición. Una canción podía acompañarte durante cientos de horas sin que tú hubieras decidido escucharla. No estabas descubriendo a un artista en un festival ni leyendo sobre él en una revista. Estabas intentando fichar a un delantero.
Hoy EA Sports FC 27 continúa esa tradición con 120 canciones procedentes de 36 países. La escala es mucho mayor y la selección musical forma parte de una estrategia global de entretenimiento que conecta fútbol, música, moda y cultura juvenil.
Spotify puede enseñarte una canción porque sabe que probablemente te gustará. TikTok puede convertirla en tendencia en cuestión de días. Sin embargo, FIFA te colocaba delante de una canción que probablemente no habrías buscado.
Por eso todavía existen “canciones de FIFA”. Más que un género, es una categoría de memoria.