El 22 de junio de 1986, a Diego Armando Maradona le bastaron cuatro minutos para firmar dos de los goles más inmortales de la historia de los Mundiales. Cuarenta años después de la Mano de Dios y el Gol del Siglo, Le Coq Sportif ha decidido que el legado de Diego no pertenece solo a los museos y al recuerdo, sino también a la calle.
Junto a Maradona Official – la entidad firmada por la familia del Diego para respaldar su legado – la compañía francesa ha trabajado una colección completa de ocho piezas que retoman las elásticas que la selección argentina vistió durante el campeonato pero desde un enfoque más contemporáneo, pensada para funcionar a la perfección en las calles actuales y no como una mera réplica de coleccionismo.




