El fútbol está lleno de imágenes que aprendemos a recordar: una camiseta, una celebración, una entrada, un jugador, una grada. Algunas terminan formando parte de nuestra memoria incluso cuando ya no recordamos exactamente cuándo las vimos por primera vez. Taco Perdido trabaja precisamente con ese archivo emocional.
Detrás del proyecto está Camilo Ortiz, artista chileno que utiliza la pintura y el grabado para explorar el fútbol desde la nostalgia, la identidad, la cultura popular y también la política. Sus obras parten de imágenes reconocibles, pero el color, la composición y la propia mirada del artista las llevan hacia otro lugar.
Hablamos con Taco Perdido sobre cómo ha cambiado la estética del fútbol durante la última década, la relación cada vez más estrecha entre deporte, arte y moda, el exceso de consumo alrededor de las camisetas, la memoria antes y después de internet y las dificultades de convertir una práctica artística en una forma de vida.
¿Qué te interesa específicamente del fútbol de hoy, algo que no existiese hace una década?
Actualmente me cuesta mucho conectar con el fútbol, pero en estos últimos diez años ha explotado algo estético que me resuena mucho. Llevar el fútbol más allá de los barristas y las aficiones clásicas e insertarlas en la moda, por ejemplo, colaboraciones de todo tipo. Y en el arte, la innovación que se ve diariamente de distintos artistas. También la manera política que se acentúa desde disidencias y posicionar el fútbol femenino de una manera más fuerte.
¿Qué hace que algo sea susceptible de convertirse en una de tus obras?
Hay dos cosas que observo siempre pero a veces no llega a puerto. Una es el contenido sociopolítico y cómo se observa la obra. El otro es lo nostálgico. Luego van apareciendo más elementos que nutren el trabajo. También son importantes las lecturas que las personas generan entorno a una obra.
Has trabajado con escenas o imágenes que millones de personas ya tienen instaladas en la retina. ¿Qué buscas añadir al recuerdo, algo que la imagen original no tenía?
Me interesa mucho el sentido estético y la composición que realizo. La observación del color y las posturas. Muchas veces invento o cambio colores para que al espectador o a mí personalmente les parezca atractivo. En este último tiempo he tenido la oportunidad de ver obras de post-impresionismo y me gusta mucho insertar eso en mis obras, el uso del color y la mancha.
¿Qué aspecto del fútbol actual te parece más potente a nivel cultural y cuál crees que está demasiado explotado?
El acceso a distintos medios es interesante ya que no nos quedamos solamente con lo que dicen las grandes cadenas o empresas de comunicación. Podemos encontrar muchas líneas editoriales que suman (los podcasts, por ejemplo) y creo que el marketing de las camisetas se está yendo un poco de las manos para solamente generar un consumo masivo de los fans. De 20 indumentarias, pocas suman un sentido realmente necesario y atractivo.
Habiendo vivido el fútbol antes y después de internet, ¿crees que su llegada ha cambiado la forma en la que construimos memorias alrededor del deporte?
Creo que la memoria fuerte se construye a través de las emociones o momentos significativos que cada persona creó con sus experiencias. Creo que el acceso rápido a esos medios es la dopamina que, para nosotros, quizá fue esperar o juntarse a ver un partido específico con amigos en casa. Ahora la gente va en el metro viendo sus partidos, sus repeticiones, y no sé si eso lo vuelve mejor o peor.
¿Te interesa entrar en galerías y museos con tu arte o prefieres que se mantenga como algo más «popular», de alguna forma?
Me interesa el circuito artístico más establecido y me gustaría entrar, pero sin dejar de que mi obra pueda tener acceso a distinto tipo de lugares. Creo que no son cosas excluyentes. Si me llaman de un equipo o de una galería para colaborar, feliz voy.
¿Qué parte de Taco Perdido crees que todavía no has conseguido resolver?
Justamente crear un medio más fuerte de ventas que me permita estar tranquilo. Una especie de galerista o manager que potencie la obra en más espacios.
¿Crees que estamos viviendo una época de nostalgia o estamos intentando recuperar una relación con el fútbol que quizá ha ido desapareciendo?
Yo creo que siempre uno va en búsqueda de la nostalgia para añorar las cosas lindas o que nos removieron en algún punto de nuestras vidas y eso al mismo tiempo nos relaciona de una manera distinta. O nos lleva a creer que lo que se hizo antes fue mejor.
¿Qué papel crees que han jugado los fanzines, los cromos, el imaginario de las retransmisiones y todo lo visual que no está estrictamente relacionado con el fútbol dentro de esa estética que estamos redescubriendo?
Me parece fascinante. Mientras más contenido y más acceso tienen las personas para crear un vínculo cultural desde la mirada del fútbol, es un aporte. las personas no tienen acceso a ir a una galería o a presenciar un partido en vivo, bien por la exclusión elitista del arte o por el costo de las entradas a los estadios. Democratizar cualquier acto deportivo y cultural va a ser positivo para la sociedad.
¿Qué podemos esperar de ti en los próximos meses?
Espero tener una buena exposición individual para el 2027 y ojalá crear alguna colaboración con un club. Espero que ambos proyectos se concreten.