Wales Bonner salta al césped por primera vez y reimagina las Predator

La Predator pesa. No en sentido físico, sino simbólico. Desde que apareció a principios de los noventa la bota ha ido acumulando capas de historia futbolística hasta convertirse en uno de esos objetos sagrados dentro del fútbol. Zidane. Beckham. Generaciones enteras de niños pidiéndola por Navidades. Meter mano al icono es terreno minado, y por eso la decisión de adidas de entregárselo a Grace Wales Bonner dice mucho sobre la confianza que la marca le tiene a la británica.

Wales Bonner no ha querido reinventar la silueta: ha trabajado por capas, sobre materiales y tonos. Empeines en piel de serpiente, dorados apagados, marrones profundos, texturas y una suela cromada, espejada. El resultado es una colección capaz de habitar dos espacios a la vez sin renunciar a ninguno.